sábado, 29 de octubre de 2011
El estado del fútbol
El equipo de mi hijo perdió doce a cero. Pensé que el fútbol era algo mucho mejor de lo que yo imaginaba porque cuando terminó el partido algunos seguían corriendo y pateando al arco. No estábamos tristes, y en parte esa irresponsabilidad me alegró. Nos volvimos caminando. Le tapé los ojos con la gorra y dije:
-Mi hijo ciego, pobrecito, escuchemos a los pájaros.
Escuchó a un zorzal y me contó que en las vacaciones todos los días lo despertaba ese pájaro. Yo cerré los ojos también, y caminamos como dos cieguitos del brazo. Escuché una calandria y dije:
-De ser ciegos necesitaríamos un bastón.
Etiquetas:
diario íntimo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

no conocía este lugar...y me alegro de encontrarlo
ResponderSuprimirla mirada a la realidad estilo Amelie Poulian a traves de tus micros -post poéticos son como dosis de homeopatía,pequeñas,delicadas pero fuerte y hacen bien.
Besos