Vimos El cadáver de la novia. Después organicé un concurso de dibujos, compré golosinas y prendedores de Tim Burton para el ganador. Los chicos pensaron que la novia era yo, le hicieron mi cara. Con mis manos huesudas y grises repartí los caramelos entre todos.
Un microrrelato sugerente, y risueñamente sombrío.
ResponderSuprimirbesos
la novia era preciosa, de cabo a rabo.
ResponderSuprimirSer el seguidor numero cincuenta tendrá algún premio en este blog?
ResponderSuprimiraaaaaahhhhhh, ¡si hubiera sabido hubiera competido por el prendedor de tim burton!
ResponderSuprimirjejeje.
besos.