sábado, 4 de febrero de 2012



Ay, si de golpe

mi anillo despertara

se que no saldría volando.

Si las lámparas conversaran entre ellas

digo, la del living con la del dormitorio

la de la cocina con la del baño

estallarían de tanto parpadear.

Y la cama, las sillas

el sillón, fijate

parecen corderos corriendo por el monte

pero lo que más me enterneció

mientras cenábamos

fue el vaso

estaba a punto de desmayarse

si no le dejábamos tocar su violonchelo.

Vos también lo besaste y él después nos dio

agua fresca.

2 comentarios:

  1. que preciosidad delicadisima es este poema.
    un beso grande gaby, recién ahora la cabeza me hizo sinapsis de quien sos en textos y en cara! antes eran dos, ahora ya son una! soy un desastre!

    besos!
    (a quemar cocinas, si!)

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  2. Los objetos cotidianos de nuestra casa se impregnan de nosotros mismos, atentos a sus propietarios, guardan todo tipo de secretos...

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