No podían hablar conmigo.
No podían decirme las cosas que querían porque estaban rodeadas.
Yo miraba los fuegos artificiales y detrás
me esperaban ellas.
Todo el cielo era un bullicio
se acompasaban estruendos y luces
yo trataba de percibir
más allá del humo y los colores
la estabilidad de las estrellas
no podían hablarme
y la luna no aparecía en el cielo.
La busqué. Pero la reina de la fiesta no estaba.
Estaría oculta tras las nubes.
O quizás llorando, escondida en la oscuridad.
Todo porque las estrellas no podían hablar esa noche,
si las luces explotaban en el cielo
y sólo yo miraba.
Quería sentir amor y confianza
pero estaban ocultos.
Hubiera preferido morir
pero no podía esa noche
con tanta gente que bailaba
y me deseaba felicidad.